¿Cómo volver a sentirte bien con tu pareja?

Cuando comienzas una relación, todo parece perfecto: estás en una nube. Te emocionas con las películas románticas. Al fin comprendes esas canciones de amor que siempre habías tachado de cursis. Como si la poesía cobrara vida dentro de ti: subido en una dulce ola que te mece plácidamente por la vida.

Lamentablemente esa “magia” no suele durar para siempre. El paso del tiempo trae consigo la ‘realidad’: empiezas a notar que esa persona, a quien tenías idealizada, a quien considerabas “perfecta”, es un ser humano con sus virtudes y con sus defectos. Puede que esos defectos –que antes no veías- se hagan más y más grandes con el roce de los días. Puede que incluso lleguen a eclipsarte sus virtudes, y acabes finalmente por desilusionarte: Entonces aparecerán los problemas, las discusiones, las distancias… como si la nube en la que estabas te hubiese escupido al suelo.

Si es tu caso, no desesperes: esto no significa que no podáis volver a estar unidos como al principio. Probablemente solo estés atravesando una crisis.

Posibles causas de una crisis

Una de las principales causas es una mala comunicación: esto ocurre cuando, por ejemplo, para intentar solucionar un problema, en vez de escuchar los argumentos de la otra persona se tiende a imponer el criterio propio.

Esto trae consigo además una falta de comprensión: no entendemos los problemas de nuestra pareja porque, entre otras cosas, ni siquiera nos hemos molestado en escucharlos.

Destacaremos también la aparición de esos “malditos celos”: son miedo. Miedo a que la persona que nos ama deje de amarnos, deje de darnos lo que nos daba, y esa maravillosa alegría que un día nos regaló se pierda en otra persona (una alegría que, a buen seguro, habremos pulverizado nosotros mismos al sentir los celos).

Algunas veces los problemas de pareja parecen volverse irreconciliables: comenzamos entonces a hacernos daño de verdad. En casos extremos, puedes recurrir a la ayuda de profesionales. En esta página, encontrarás ayuda y asesoramiento, para aliviar esos obstáculos que parecen duros como rocas. Pero os daremos algunos consejos para rescatar la salud de tu pareja.

Recuperar la ilusión

Lo primero que debes saber, es que no puedes cambiar a las personas. Eso no quiere decir que las personas no puedan cambiar. El respeto y la empatía son fundamentales a la hora de mantener una relación sana: debes aceptar a tu pareja, tratar de amar sus defectos tanto como sus virtudes; y si no puedes, relájate: ¡seguramente tú tampoco seas perfect@! No seas tan exigente con la persona que más quieres. No trates de imponer tu criterio. Desde la comprensión mutua, seguro que llegáis a acuerdos y puntos comunes.

Otro aspecto importante es tener confianza en la otra persona, y para ello, es necesario evitar las inseguridades: son un enorme foco de discusiones. Mientras las discusiones alejan, el amor trae amor. Confiar en tu pareja y en ti es imprescindible para que tu relación funcione. Recuerda: Si tu pareja está contigo, es porque te quiere.

El cariño y la tolerancia son la raíces de tu relación. Escucha a tu pareja, trata de comprenderla, respétala; verás cómo vuestros problemas pronto comienzan a disolverse.

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